Los Narcocorridos
Los corridos son expresiones musicales que surgen entre nosotros para contar historias reales o ficticias, de determinados personajes.
Detrás de los octosílabos a veces rimados, a veces destemplados y rudos, las letras de estas canciones casi siempre nos hablan del estado anímico de quien las compone, pero también reflejan el sentir de un grupo de personas.
En años recientes han sido compuestas decenas de narcocorridos que cuentan historias “excepcionales” sobre criminales organizados que abundan en lugares comunes y populares que se dedican a sus negocios y a burlar a las autoridades constantemente.
En los narcocorridos no se les canta a los narcotraficantes porque sean héroes, si no a lo que ellos hacen, a los resultados que obtienen, sin importar que tengan finales trágicos, porque se supone que disfrutan del poder, del amor y del dinero, aunque para lograrlo tengan que pasar por varias hazañas o llenarse las manos de sangre, y al final obtienen la gloria de que su nombre perdure por varias generaciones.
Los narcotraficantes son personas que hacen lo que el resto de la población quisiera hacer: no reconocer a la autoridad, faltarle al respeto, burlarse de ella abiertamente, retarla, enfrentarla, no obedecerla, porque con base en su desempeño ha dejado de ser útil y legítima. Concebida para hacer respetar las leyes y proteger a la sociedad, la policía y quienes la manejan se han convertido en una amenaza para el ciudadano. Mencionar a un narcotraficante en una canción no significa estar de acuerdo con él. Pues es una crítica simbólica a la ignorancia y mucha corrupción de la policía y el gobierno
Los narcocorridos alaban la destreza, la habilidad, marrullería e ingenio de la que echan mano los narcotraficantes para burlarse de las autoridades y verle la cara a la policía, que a su vez ha engañado y se ha burlado de la población innumerables veces.
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